El Toque de Campana es una de las ceremonias más representativas del mercado de valores a nivel mundial. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando las bolsas utilizaban señales sonoras para marcar el inicio y el cierre de las jornadas de negociación. Con el paso del tiempo, la campana se consolidó como un símbolo institucional que trascendió su función operativa y pasó a representar orden, confianza y continuidad en los mercados financieros.
A medida que los mercados se modernizaron y la negociación migró hacia entornos electrónicos, la campana dejó de ser una herramienta necesaria y se transformó en un acto ceremonial. Las principales bolsas del mundo incorporaron este ritual como una forma de conmemorar hitos relevantes, como ofertas públicas iniciales, aniversarios corporativos y eventos de impacto económico y social, reforzando el vínculo entre el mercado, las empresas y la sociedad.
El Toque de Campana simboliza el inicio y cierre de ciclos, la confianza en el sistema financiero y la importancia del mercado de valores como canal de inversión y desarrollo. También representa apertura, transparencia y estabilidad institucional, valores que han permitido a los mercados evolucionar y adaptarse a nuevos contextos económicos y sociales.
La Bolsa de Valores Guayaquil adoptó esta tradición como parte de su identidad institucional. Desde sus inicios, el toque de campana marcó la apertura de la jornada bursátil y acompañó el proceso de consolidación del mercado de valores ecuatoriano, en un entorno orientado a fortalecer la institucionalidad y la confianza de los participantes. En sus primeras etapas, la ceremonia era realizada por una sola persona, generalmente una autoridad o representante
institucional de la emisión. Con el crecimiento y diversificación del mercado, la ceremonia evolucionó hacia un formato compartido, en el que participan empresas emisoras, aliados estratégicos, autoridades y actores del ecosistema financiero, reflejando un mercado más colaborativo e inclusivo.